domingo, 4 de marzo de 2018

TECNO-EMERGENCIAS'2018: Repaso y balance.

...



Ya está. Ya concluyó la jornada TECNO-EMERGENCIAS'2018.

No cabe, de entrada, más que dar las gracias a la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y a la Agencia Valenciana de Seguridad y Respuesta a las Emergencias (AVSRE), que la promovieron y deberían promover en lo sucesivo.
Aquí le dejo los enlaces a sus sedes virtuales.






Difiero en lo hacerla cada dos años, como comentaron en la clausura -creo recordar-, porque la cosa tecnológica da para jornadas trimestrales si fuese menester. Pero, en fin...

Los Cubos Azul y Rojo de la UPV tienen excelentes instalaciones para desarrollar los actos, y los actos se desarrollaron impecablemente, desde el punto de vista de sus infraestructuras.

Eso por un lado.

Me permito hacer, no obstante, algunas objeciones en lo tocante al ritmo y las localizaciones, con ánimo cien por cien constructivo: estoy convencido de que fue un error separar espacialmente las diferentes presentaciones como si se tratase de diferentes líneas argumentales, y celebrarlas sin dejar tiempo para que los asistentes se desplazasen de un Cubo al otro. El hecho de que unas fuesen en el Cubo Azul y otras en el Rojo, motivó que muchos asistentes que estábamos interesados en ponencias mellizas a uno u otro lado, dada su corta duración y el hecho de que no había margen entre ellas, acabásemos viéndolas a medias o sencillamente perdiéndonoslas. Carecía de lógica pensar que se podía dividir a los asistentes en dos bloques, para que no abandonasen su asiento en toda la tarde. Las diferentes presentaciones o ponencias deben estar en un mismo edificio, o separadas por un lapso de tiempo que permita a los asistentes desplazarse según sus conveniencias.

Espero que los organizadores tomen nota de esta observación -y hablo desde la experiencia-, porque si cayesen por segunda vez en el mismo error, no podrían achacarlo a premuras o inexperiencia.

Y a otra cosa mariposa: pasemos a lo que realmente importó e importa.

Empezó la jornada a las 08:30, con una presentación de los responsables de la UPV (rector) y la AVSRE (director), durante la cual se felicitaron mutua y merecidamente, y justificaron los actos cuyo banderazo de salida estaban dando.

Acto seguido, un representante del Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia (CPBV) y otro de la AVSRE (enlaces por ahí abajo), informaron tanto de una «plataforma de colaboración multi-agencia» impulsada por esta última entidad, como -según dejó caer el representante del CPBV- de las dificultades que, para su futura implantación, suponían las peculiaridades y sensibilidades de las múlti-agencias en cuestión. Echaron mano de una presentación típica, aderezada por puntualizaciones y aclaraciones cuando lo consideraron procedente.

Insisto en que lo que nos permitieron entrever era tan importante como lo que nos mostraron. Para que todos aquellos a quienes una emergencia obliga a colaborar encajen en un sistema de gestión... Todos deben ser conscientes de las necesidades y limitaciones de los demás, todos deben aportar y todos deben ceder, de lo contrario es absolutamente imposible aunar esfuerzos y enfrentarse eficientemente a las emergencias.
Aquí tiene el enlace con la sede virtual del CPBV:



Después devino un almuerzo animado, bien dotado y servido, en la planta baja de Cubo principal. El Azul. He de decir, que me lo perdí porque tenía llamadas telefónicas que atender; pero ello no quita para calificar de notable el tentempié.

Tras el almuerzo, un representante de la empresa Carmenta -sustituto del titular, por enfermedad de este último- habló, utilizando la lengua de Shakespeare, sobre la «nueva generación de tecnologías geo-espaciales para la seguridad pública».

Cuando, finalizado su monólogo, estaba a punto de preguntarle qué hacía falta para que el programa que a fin de cuentas nos estaba vendiendo, funcionase al cien por cien; alguien -no recuerdo quien- me leyó el pensamiento ganándome por la mano. La respuesta del de Carmenta no necesitaba traducción.

Veamos... Da igual cómo funcione una aplicación en el regazo del ordenador donde han creado y depurado el algoritmo, lo importante es cómo va a funcionar cuando esté instalado en un ordenador del montón, conectado a una red del montón y con fuentes externas del motón; como, lamentablemente, suele ser habitual.

Shakespeare, de haberle dado por las ciencias en lugar de las letras, no hubiese tenido respuesta para una pregunta tan directa y contundente. El representante de Carmenta tampoco.
Enlace con Carmenta:



Concluido el tiempo de Carmenta, representantes de emergencias médicas expusieron las vicisitudes sufridas en la migración desde su antigua aplicación de gestión al entorno del 112. Fue un relato vívido de alegrías y tristezas, que los asistentes escucharon con singular empatía. También hablaron de cuestiones relacionadas con la intervención, ciertas formas incorrectas de proceder y los procedimientos adecuados.

A eso de la una de la tarde, cada cual se procuró la comida como mejor estimó oportuno. ¿Tiempo para comer?: poco más de una hora. Muy escaso, teniendo que buscar un lugar donde hacerlo, con la espera lógica para el servicio, y aún deglutiendo el llantar como si se tratase de un concurso de zampabollos.

Una hora y pico hubiese sido tiempo suficiente para comer en un bar próximo, concertado, con la mesa puesta y dispuesta nada más llegar.

Otro detalle a tener en cuenta para próximas ediciones.

Por la tarde empezó el vaivén de las presentaciones alalimón entre los Cubos Azul y Rojo que, de un modo absolutamente incontestable, impidió asistir a lo que realmente interesaba, para acomodarse finalmente a lo que hiciesen en el Cubo que más se ajustase a las preferencias de cada asistente -el Azul, en mi caso-, perdiendo información y contactos importantes.

Esa no es la fórmula correcta.

Las presentaciones corrieron a cargo de comerciales de empresas y productos tales como: MediXXI, Ilunion, Plysa, Anfer, Tecnosylva, Cellnex, Pyro Fire Extinction, S.L, Luciad, Dronhopper, EENA, Babcock, Suricata Systems, Avamet, Hisdesat, Rotorsun, Nunsys, Vranvic y Pemea.

He resaltado en rojo las presentaciones que me interesaban en principio aunque, tras la de Cellnex decidí, con buen juicio -además estaba lloviendo-, no pasarme la tarde corriendo del Cubo Azul al Rojo, intentando no perderme nada para acabar perdiéndomelo todo.

¿Qué acabé viendo?

—Pues el final de la presentación de Plysa, sobre un nuevo avión ligero para extinción de incendios forestales.

—Asistí a la presentación de Nunsys sobre un bolígrafo digital, que no estaba en mi lista, porque las intervenciones sobre Luciad y la citada Nunsys cambiaron los turnos, descolocándonos a todos un poquito más.
Enlace a Nunsys:



—Un representante de Anfer nos habló del Tetra, el DMR y sus diferencias, ventajas y desventajas.
Visite la sede virtual de Anfer:



—Tampoco la deslavazada presentación de la EENA entraba en mis planes, pero la presencié dado que ya había perdido el ritmo del Cubo Rojo.
Enlace EENA:



—Asistí, finalmente, a la de Luciad.
Su enlace:



—La de Suricata Systems, fue una de las más completas, bien planificadas y detalladas hasta su mismísimo remate. Presentaron una solución habitacional modular que ya ha demostrado su viabilidad tanto en manos de nuestras Fuerzas Armadas, como contribuyendo a paliar las penurias de los afectados en catástrofes; conviene recordar que fue esta última finalidad la que motivó su desarrollo.

Además, Suricata Systems llevó la documentación más completa sobre las estructuras «Suri», y un sencillo pero ilustrativo módulo ya ensamblado en el que pudimos entrar, valorando su calidad y funcionalidad.
Aquí tiene el enlace a su sede virtual:



—La de Hisdesat, más allá de la presentación necesariamente escueta -atropellada diría yo, incluso- de su representante, destacó por su relevancia general y notoriedad tras la puesta en órbita del satélite radar PAZ, tan importante -en primer lugar- para los intereses defensivos y estratégicos de España.

Hisdesat ofreció sus servicios como proveedora de información geográfica satelital, para la gestión de emergencias. Las inmensas posibilidades que ofrece esa información es incuestionable; pero de qué modo y hasta qué punto es accesible técnica y económicamente, ya es harina de otro costal.
Aquí tiene el enlace a Hisdesat:



Nada más acabar la de Hisdesat empezó, en el Cubo Rojo -tan cercano como inalcanzable a efectos prácticos-, la presentación de Vranvic sobre realidad virtual, que me interesaba especialmente por su encaje con el proyecto de drones para emergencias que llevo entre manos. Fue una de las que más sentí perderme junto con la de Dronhopper. De hecho, ni siquiera pude contactar con el representante de Vranvic, y obtuve sus datos de contacto haciéndole una foto a la tarjeta que un compañero había cogido en la presentación.
Le dejo el enlace con la sede virtual de Vranvic, para que se informe con detalle:




—Después vino la tele-presentación del sistema ELS de Android, por parte de una ingeniero de programación española, desde la sede de Google en Bruselas.

—Después, un representante de la Universidad Politécnica de Valencia enumeró y reseñó los diversos proyectos en los que la UPV ha trabajado y trabaja, relacionados con la Defensa y la gestión de emergencias. Fue un monólogo realmente interesante, que sirvió para que todos los que desconocían las múltiples dimensiones del centro docente, quedasen muy gratamente impresionados.

La cosa acabó cerca de las 19:00, con una breve clausura a cargo de segundos espadas de la UPV y la AVSRE.

En resumidas cuentas, TECNO-EMERGENCIAS'2018 reunió mucho y muy interesante, con algunos aspectos muy evidentes que mejorar.

Podríamos calificar la jornada desde diferentes puntos de vista:

—Localización: sobresaliente.

—Ponencias y presentaciones: notable.

—Solvencia de los ponentes: notable.

—Distribución de los actos: entre el suficiente rapado y el insuficiente. Repartirlos y distanciarlos no fue buena idea.

—Duración de las presentaciones: entre bien e insuficiente. Diez minutos no es suficiente. Es necesario dar mayor margen a los ponentes y a los asistentes para preguntar, aunque ello implique que el evento ocupe dos jornadas en lugar de una.

—Tiempo para comer: a todas luces insuficiente, al no concertar el lugar.

—Documentación (facilitada por la organización): notable, aunque fácilmente hubiese podido ser sobresaliente.

—Documentación (facilitada por los anunciantes): notable.

—Documentación (facilita por la UPV, sobre la propia UPV: muy insuficiente.
Era el momento de la UPV como corazón impulsor de la jornada, y más allá de explicaciones y presentaciones improvisadas, poner un nutrido dosier a disposición de los asistentes hubiese sido determinante. ¿A la próxima?

—Duración del evento en su totalidad: por todo lo antedicho, insuficiente.

Entraré a detallar ciertas ponencias, aspectos y detalles que llamaron especialmente mi atención.

El responsable operativo del Consorcio de Bomberos hizo hincapié, con su miaja de ironía y disgusto, en la complejidad de conciliar tantas peculiaridades y egos, a la hora de tejer una plataforma informática en la encajen todos los organismos competentes en materia de emergencias, dentro de la provincia de Valencia. Imagínese usted lo que supondría entrar en el ámbito regional, o el nacional.

Otra cosa.

Estuve charlando con un grupo de alumnos de la UPV implicados en un proyecto sobre drones y control de fronteras, dentro del programa europeo «Horizonte 2020»; concretamente el proyecto «Camelot». En realidad, no era con ellos con quienes quería hablar, sino con unos compañeros suyos implicados en un proyecto interno de la UPV también relacionado con drones. Finalmente, no pude hablar con los que en principio pretendía; pero hablar con estos muchachos del «Camelot» me encantó.

En general, los proyectos respaldados por gente joven me encantan, porque la principal componente de la fuerza que impulsa sus ideas sigue siendo la ilusión. Todavía no están carcomidos por la realidad, y están a tiempo -estamos a tiempo de ayudarles- de afianzar los pies en tierra sin apartar la cabeza de las nubes.

Les hablé de la necesidad de tener todo lo anterior en cuenta, aceptando el mercado como lo que es, sin cometer el error de perder la iniciativa y la originalidad en aras del negocio, ni intentar hacer comulgar a los compradores con ruedas de molino porque, en el mejor de los casos, los incautos comulgan una vez pero luego tachan y fichan a quienes les engañan como lo que realmente son.

Muy majos, insisto, los chavales estos del «H2020-Camelot», buenos entendedores y muy despiertos que, como todo el mundo sabe, es un plus añadido a la inteligencia que les supongo.



Más cosas.

Los sistemas de información geográfica están entre los productos y/o sistemas más descritos, elogiados y promovidos tanto en esta jornada valenciana, como en cualquier otra celebrada en el resto de España y del planeta Tierra. Su utilidad no admite discusión alguna y además están de moda, lo cual ayuda y mucho. Permiten analizar las emergencias en todas sus dimensiones, de modo que el despliegue de medios sea más efectivo y más efectivas las herramientas, convencionales o avanzadas, necesarias para solventar el problema en las mejores condiciones y lo antes posible. Además, son algoritmos diseñados para aprovechar tantas fuentes de datos externas como le resulten accesibles. Aunque parecen incapaces de dejar atrás la apariencia anodina de sus paneles de manipulación -lo que los ingleses llaman «interface»-, lo cierto es que están alcanzando altos niveles de calidad, en cuanto a representación vistosa e intuitiva de los datos.

Pero todos esos algoritmos, todos esos programas, todas esas aplicaciones, no hacen más que aprovechar la potencia de sistemas informáticos, para gestionar información externa sin la cual no sirven absolutamente para nada. En otras palabras: para que le proporcionen toda su potencia, para que desplieguen todas las funciones que los programadores maquinaron, usted necesita un equipo informático de última generación, una red acorde con su magnífico ordenador, y unas magníficas conexiones exteriores de datos. Por último, usted debería ser el flamante propietario de uno o varios satélites, anclados allá en lo alto y a la espera de sus órdenes.

Si no es ese su caso -que es lo más probable-, y lo que usted tiene es un modesto ordenador enganchado a una red manifiestamente mejorable, conexiones del montón y la necesidad de tomar datos satelitales de terceros, cuartos, quintos o sextos proveedores -situación que se ajusta bastante más a la realidad cotidiana-; no espere maravillas. La aplicación, sea cual sea, no funcionará en su estructura real -ni por asomo- como muestra la presentación comercial de turno.

Así pues, le sugiero que valore la incorporación de cualquier aplicación teniendo en cuenta sus posibilidades reales, yendo más allá del vistoso panorama de su puesta en escena comercial. Cuanto más se engañe, más duro será el encontronazo con la realidad.

Otra cuestión.

Se presentó un curioso dron, por parte de la empresa «Dronhopper».

No tuve ocasión de asistir a la presentación por todo eso de las inviables idas y venidas del programa -como ya he dicho- razón por la cual mi conocimiento del producto se basa en la corta conversación que mantuve con uno de sus representantes, y en la información que he sacado de su publicación virtual en Internet.

Se trata de un hexacóptero capaz de levantar hasta 300 kg de agua u otros agentes extintores, desplazarse con toda esa carga y liberarla nebulizada sobre el fuego -un incendio forestal, por ejemplo- con una efectividad muy superior al del rociado convencional de los medios convencionales.

Como profesional, no acabo de entrever su encaje operativo con las herramientas convencionales, así como la efectividad real del artilugio. No sé... Quizás podría ser útil para apagar fuegos en puntos muy concretos y accesibles, resignaciones perimetrales o muy localizadas; pero no acabo de verlo trabajando sobre masa forestal.

Tengo dudas, también, sobre la efectividad de una descarga de 300 litros, por mucha fe que deposite en la nebulización del agente extintor. También tengo dudas sobre cómo encajar legal y operativamente un artilugio de tales dimensiones, zumbando sobre instalaciones, vehículos y cabezas de operarios.

Ya digo que no pude asistir a su presentación; pero sospecho que aún habiendo asistido, seguiría necesitando una larga charla y algo más que una animación 3D, para valorar las posibilidades del invento. Sobre todo teniendo en cuenta el precio que tiene el hexacóptero, según me comentaron. Si el incendio es muy grande, los cinco mil litro de un helibalde se quedan cortos. Si se trata de un conato, o una pequeña reignición, una brigada con batefuegos o una cuba forestal es más efectiva y asequible.

En fin, muchos interrogantes. No sé si demasiados.

Aquí tiene usted, no obstante, el enlace con la sede virtual de Dronhopper. A fin de cuentas, insisto, lo que tengo son dudas, no certidumbres:



La breve charla del agente de Hisdesat fue muy ilustrativa, no tanto por lo que nos contó cómo por lo que traslucía.

Hisdesat es operador de servicios gubernamentales por satélite en él área de defensa, con el siguiente reparto accionarial (según sus propia documentación pública): un 43% de Hispasat, un 30% de Isdefe (Ingeniería de Sistemas para la Defensa de España), un 15% de Airbus, un 7% de Indra y un 5% de Sener.

Se constituyó en 2001.

Últimamente se ha hecho muy notoria por el estacionamiento orbital de PAZ, un precioso y preciso satélite-radar de apertura sintética. En la construcción de PAZ han participado muchas empresas españolas, y su potencial como fuente de información es inmensa; pero no hay que olvidar que es, ante todo y con toda lógica, una herramienta militar muy precisa y preciosa tanto para la defensa de España, como para el respaldo de nuestras tropas en misiones internacionales.

Evidentemente, la información suministrada por PAZ y por su hermano INGENIO -de próximo lanzamiento- puede ser crucial, por ejemplo, en materia de incendios forestales; pero habrá que ver hasta qué punto resulta asequible técnica y sobre todo económicamente, para organismos ajenos al Ministerio de Defensa.

Probablemente el cauce más adecuado para el flujo de datos, sería que la UME (Unidad Militar de Emergencias) recibiese esa información y la distribuyese a los Centros de Mando (CM) y Unidades Móviles de Mando y Control (UMMC) implicadas en el despliegue.

El tiempo irá diciendo cómo se enlaza el flujo de datos con su representación gráfica y gestión informática. Si hay algo que jornadas como TECNO-EMERGENCIAS'2018 dejan bien patente, es que la oferta de aplicaciones es muy amplia, los organismos que se benefician o deberían beneficiar de ellos muy diversos, y las fuentes de datos geográficos muy concretas, complejas, exigentes y costosas.

Quiero hacer brevemente hincapié en este repaso al sistema ELS para mejorar la localización de las víctimas de emergencias, que tan ordenada y llanamente nos explicó la joven ingeniero de sistemas de Google.

En todo lo relacionado con Google tengo el corazón partido.

Por un lado, tanto desde el punto de vista del ciudadano, como del de un profesional con más mili ya que Cascorro en esto de coordinar emergencias; no puedo más que alegrarme de la aparición de cualquier avance que contribuya a salvar vidas.

Por otro... El evidente interés de Google por saber de todos nosotros, de nuestros gustos y movimientos, de nuestros vicios y virtudes, de nuestras filias y fobias... Me inquieta.

La joven de Google se ciñó a las innegables ventajas del sistema, enumerándolas y ensalzándolas, evidentemente. Yo no dejo de pensar en lo delgada que es la línea que separa la protección civil de la pérdida de la privacidad, y en lo fácil que es cruzarla, incluso sin pretenderlo. Recuerdo la película aquella, Minority Report, protagonizada por Tom Cruise, en la que nadie puede moverse sin que un centenar de empresas detecten y registren sus desplazamientos y decisiones.

Me interesa mucho la herramienta que Google está desarrollando para su Android, y por motivos muy diversos.

Ajustándonos a su descripción técnica, mejora la localización del usuario de un móvil Android, haciendo uso del propio sistema operativo y de la tecnología que ya incorporan los terminales domésticos. En principio, sólo funciona si el usuario facilita su localización en un teléfono con tarjeta, es decir; no funciona con teléfonos sin el chip del operador, que es lugar donde están registrados todos los datos del usuario.

Siempre habrá márgenes de error en cualquier sistema de este tipo, pero, según ejemplos reales que nos relató la representante de Google, el ELS ya ha contribuido a salvar vidas, ajustando considerablemente confusas localizaciones facilitadas mediante los sistemas habituales de posicionamiento.

Según la señora o señorita que nos vídeo-informó, para que ese servicio esté disponible en España, Google sólo necesita encontrar un intermediario que lo gestione. Y en ello están.

Conociendo a Google, su determinación y sus recursos, la cosa no tardará en solventarse favorablemente para los intereses de la empresa... Es decir, de la empresa y de todos nosotros, según nos explicó su inteligente y simpática empleada.



Expectantes estamos.

Concluyo.

En resumidas cuentas, el pasado día 28 de febrero tuvo lugar un nuevo y valioso intento de a acercar los emprendimientos tecnológicos a la Universidad, y de acercar a profesionales y empresas al fértil seno universitario. Como feria tecnológica no es ningún invento, pero el hecho de que tenga lugar en las instalaciones de la UPV -el hecho de que cualquier universidad acoja una jornada de este tipo-, confiere dimensión académica a los actos, y evidencia el hecho de que un triángulo amoroso [Universidades—Profesionales—Empresas], es la única solución lo suficientemente sólida para emprender y llevar a buen puerto proyectos tecnológicos con futuro.

No es una fórmula original -insisto- esta de TECNO-EMERGENCIAS'2018, ni depurada al cien por cien; pero a brillado con la suficiente intensidad, pese a estrenarse en la plaza, como para dejarnos con ganas de más y presumir que en futuras ediciones las deficiencias acaben solventándose.

Ni que decir tiene que esperamos TECNO-EMERGENCIAS'2019 o 2020 con muchísimo interés.

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